Mezquita sí, mezquita no
El debate político de moda en EEUU (que he tenido la ocasión de visitar hace poco, como si me sigues en Twitter has podido comprobar) es la futura construcción de una mezquita en la Zona Cero de Nueva York, el lugar donde tuvo lugar el brutal atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2004. Mucho se ha dicho y escrito de la idoneidad de la construcción de una mezquita muy cerca (a penas una calle) del lugar donde se cometió un atentado en nombre de esa religión, pese a que la gran mayoría de los creyentes en esa religión condenen el ataque como cualquier persona de bien (al menos eso espero y deseo).
Tanto el alcalde de Nueva York como el Presidente de los EEUU se han manifestado a favor de la instalación de una mezquita en tan polémico lugar. Al fin y al cabo, en los Estados Unidos de América existe una cosa llamada ‘libertad religiosa’ y que supone que cualquier ciudadano de dicho país tiene derecho a profesar cualquier religión, y por lo tanto, cualquier templo de cualquier religión se puede instalar en cualquier zona del país. Lo siento, pero no podemos negar a una religión la posibilidad de instalarse en un lugar alegando que está demasiado cerca de una zona donde unas personas diciendo defender a esa religión cometió un atentado. No todos los musulmanes son terroristas, y no todos se merecen pagar por tener a unos cuántos que cometen atrocidades en nombre del Islam. Como la potestad para decidir sobre la construcción o no de la mezquita corresponde a un poder público, creo que no es su deber prohibir su construcción dependiendo de la distancia a un sitio o a otro, o porque el templo de su religión, o porque el promotor le caiga mal. La distancia a un lugar no puede ser un factor decisivo a la hora de que un poder público tome una decisión, salvo que suponga un peligro para la seguridad ciudadana.
Ahora bien, todo esto es suponiendo que el promotor de la mezquita no tiene ninguna intención más allá que la de darle un uso a un terreno de su propiedad, en este caso una mezquita. Supongo que el anuncio de su construcción no tiene ningún propósito de provocar, ni de instaurar el odio ni de que desde allí se animen los comportamientos radicales que llevan a brutalidades como el 11 de septiembre. Pero viendo el revuelvo montado, con una mayoría de ciudadanos estadounidenses completamente en contra, con manifestaciones en las puertas de la futura mezquita, lo lógico, normal y deseable sería que el promotor de la mezquita desistiera en su idea: “Lo sentimos, no queríamos causar este revuelo. No pretendíamos volver a recordar los terribles atentados del 11-S, ni deshonrar la memoria de las victimas”. Pero no ha pasado esto.
Lo que ha pasado es que el imán promotor de la mezquita dice que estos tiempos pasarán, y sigue con la idea de instaurar una mezquita. Si verdaderamente la idea de este imán fuera promover su fe, dejando de lado los totalitarismos y los extremismos, con un claro ánimo de lamentar el pasado y mirar al futuro, llevando a su religión por otro camino diferente al del 11-S, desistiría en su intento de construir la mezquita y se iría a otra parte de la ciudad donde causara menos polémica. Efectivamente, esta en su derecho (porque a diferencia de otro estados, Estados Unidos es un país donde prima la libertad) de construir donde quiera su mezquita, pero al insistir hacerla tan cerca de la Zona Cero demuestra un desprecio total por los fallecidos el 11 de septiembre y un ánimo provocador que debe ser combatido desde la lucha dialéctica y de ideas, nunca desde la prohibición o el enfrentamiento físico.
En resumen: no, no a la construcción de una mezquita a escasos metros de la Zona Cero de Nueva York. A estas alturas del debate, es un acto de provocación que se siga con esa idea, dejando de lado completamente la voluntad de cambio, de avance y de tolerancia que supuestamente toda religión debería de promover, para empezar un peligroso camino lleno de tensión, odio e intolerancia que parece que al señor imán le interesa recorrer para arrastrar a la sociedad americana con él. Pero si este señor insiste en su idea, el gobierno local no tendrá mas remedio que acceder y dar permiso para la construcción de su mezquita. Estados Unidos es una democracia, y como tal, se basa en la libertad de todas y cada una de las personas que allí viven, incluida la de este imán y la de su comunidad religiosa.









Yo, en este tema, exijo el principio de reciprocidad. No se permite ninguna mezquita en ningún sitio mientras los países con religión de estado islámica no permitan la libertad de cultos, no solo de Iure sino de Facto, ya sea cristiano, judío, budista, hinduista…. Todos esta prohibidos o discriminados y perseguidos como los coptos en Egipto.
Aqui nos hacemos pajas mentales sobre si derecho de las victimas, derechos de libertad religiosa… sin ir al fondo del problema que es la intolerancia y el totalitarismo fundamentalista de TODO el islam. Muchos deberian leer el Coran y enterarse de que va el asunto, por que el Coran sera lo que sea, pero es muy clarito en algunos temas, aunque la gente prefiera no enterarse.
Si exigimos reciprocidad entonces nos convertimos en un país tan antidemocrático (o más) que ellos. Y desde luego, yo no quiero vivir en un país así.
Generalizar creo que no es adecuado en este tema. Hay demasiados millones de musulmanes como para meterlos a todos en un mismo saco. Lo cual no quiere decir que no se deban vigilar estrechamente los grupúsculos radicales y aplicar la ley (siempre democrática) con toda su fuerza.
Interesante discusion. Lastima que no pueda ahondar con tiempo.
No veo el paso logico de caer en la antidemocracia por exigir el principio de reciprocidad.
Reconozco que hay muchos musulmanes en el mundo como para meterlos en el mismo saco, pero a todos (si, todos) los que he conocido tanto en España como viviendo fuera, en Inglaterra (Londonistan), en Holanda (Utrech) (bueno, Paises Bajos) y en Francia (Montpellier) – de primeras todos muy civilizados y tolerentes- les sale la misma vena ( que si EEUU se merece el 11-S (dicho hasta por un iraqui exiliado por Sadam y antes de la invasion de Irak por los Usa , y es medico), que Israel no tiene derecho a existir, que los accidentales debemos pagar por las cruzadas,que todas las mujeres occidentales son put… y etc, etc….
De buenas a primeras no te sueltan esto ultimo pero con la convivencia y el tiempo …
Hitler dijo todo lo que queriahacerpor adelantado en un libro que nadie quiso creer. El islam lo dice muy claro en un libro que todos creen interpretar. Nadie hizo caso hace 70 años. Nadie quiere hacer caso ahora.
Con permiso y para no aburrir, alguien que lo dice mucho mejor que yo:
http://www.libertaddigital.com/opinion/alberto-gomez-corona/la-importancia-de-los-simbolos-55952/
(Me permito enfatizar del articulo la expresion: “…mostrar a los pocos moderados quién manda…”. Por que no nos engañemos, son muy, muy pocos los autenticos moderados en el Islam).
No es por el hecho de exigir la reciprocidad, es por el hecho de aplicarla.
Pero sigo diciendo que no podemos culpar a todos los musulmanes de terrorismo, ni de apoyarlo (al igual que no podemos hacerlo con los vascos). Yo no conozco a ningún musulman por lo que no tengo ninguna experiencia personal, pero aun con la tuya, no es suficiente como para generalizar.
Y sí, es una discusión interesante