Así en mayúsculas, La Foto. La foto de la semana, del mes, y probablemente del año. No ha sido un robado, ha sido un posado con sonrisas de sus protagonistas (alguna de ellas terroríficamente perfecta) ajenos completamente (e inexplicablemente) a la que estaba a punto de formarse.

La Foto de la polémica. El viernes, Twitter era un hervidero de comentarios sobre la foto, así como Facebook en el que rápidamente han aparecido grupos con miles de miembros comentando la fotografía. Pero la fotografía viene con polémica en dos frentes diferentes: la publicación de la foto, y la vestimenta de la prole de nuestro querido Presidente del Gobierno.

Por todos es sabido el deseo de Zapatero de que sus hijas no aparezcan en ninguna fotografía para preservar su identidad al ser menores de edad. No solo les basta con que se les tape la cara (lo cual es obligado al publicar fotos de menores cuando sus padres quieren preservar su identidad), si no que no quiere que se publique ninguna foto (lo cual es perfectamente legal, aunque a nuestro presidente no le guste). Entiendo que en un ámbito privado (vacaciones, instituto…) no se publiquen fotos de las hijas (de ningún tipo) ya que su privacidad es la componente predominante en esas situaciones donde no son hijas del Presidente del Gobierno, si no unas adolescentes más. Pero el asunto cambia cuando se acude a un acto público y oficial en calidad de hijas del presidente, como es el caso que nos ocupa. No solo se fueron en un viaje oficial pagado por todos nosotros, si no que además acudieron a la recepción oficial que dio Obama en el Metropolitan. Queda claro que en este caso, su actividad se circunscribe al ámbito público y oficial, y por tanto la foto puede ser publicada con total tranquilidad (moral y legal). Y si a Zapatero no le gusta que se publiquen fotos de sus hijas que no las lleve en viajes oficiales ni a actos públicos. Tan fácil como eso. De la otra forma, la culpa de la aparición de la foto es de Zapatero.

El tema de la vestimenta de las hijas es el que me parece más grave, ya que tiene más trascendencia diplomática. Señoritas hijas de Zapatero, me parece muy bien que se vistan como les de la gana en su ámbito privado (yo también lo hago). De góticas, de pijas, de siniestras, de surfers, de rockeras, de heavies, de punks, de emos… Pero una recepción oficial de Obama es un acto público y no se pueden llevar esas pintas. Existe un protocolo que hay que cumplir… y si no les gusta vestirse así porque va en contra de su personalidad, y de sus creencias… simplemente, no acudan al acto. Pero al fin y al cabo, las hijas pueden no tener conciencia de a donde van, de con quién se van a encontrar y de la etiqueta que se les exige. Aquí la culpa es de los padres y del séquito de la delegación española que les ha acompañado en el viaje. Queridos padres: sus hijas no se pueden vestir de negro, con trajes largos de terciopelo y botas militares a una recepción oficial del Presidente de los EEUU. No pueden. Si no quieren ‘coartar su libertad de elección’ y demás mamarrachadas progres… que no acudan al acto. Sí, ya se que una foto con Obama queda muy bien en la pared de la habitación de las hijas (junto a las fotos con Mägo de Oz)… pero hay un protocolo que cumplir. Protocolo en el que parece que nadie de la delegación española ha reparado… ¿Acaso no tenemos un mísero encargado de protocolo, o de estilismo personal que les hubiera dicho ‘ni de coña vais así’? Hemos hecho el ridículo internacional (una vez más). Un completo despropósito diplomático.

¿Qué habrá pensado Obama y el resto de mandatarios internacionales? Que somos un país de pandereta, una república bananera sin ningún tipo de seriedad. Pues han acertado.

Entradas relacionadas:

  1. Pinocho
  2. The N-word
  3. Monumentos a la estupidez política (II): La bombilla
  4. Dos leyes, un mismo espíritu
  5. Me avergüenza