Érase una vez un servidor que iba viento en popa, a toda vela. Sus dueños eran felices con la adiquisición y hacía poco que lo habían renovado por un año más. Todos los problemas eran solucionados con presteza, incluso cuando el servidor fue hackeado el staff del servidor subió un backup al instante de saberlo. Nada hacía presagiar que se avecinaba un caso de incompetencia de los buenos, de los que causan vergüenza ajena.

Una apacible mañana de domingo, el servidor dejó de funcionar. El humilde narrador de esta historia se dispuso a contactar con el servicio chat del servidor. Para su sorpresa le dijeron que su cuenta había consumido demasiados recursos MySQL y que había incumplido los terminos de servicio. Le invitaban a coger todos los archivos para no perder ninguno y a buscarse otro servidor. Debía contactar con el departamento de abusos para obtener más información.

Cual no fue su sorpresa cuando descubrió que en los terminos de servicio no mencionaban los recursos máximos de MySQL que se podían consumir. Ya se empezaba a intuir que la historia no iba a tener un final feliz. Mandó el email al departamento de abusos, pero no contestaron al primer día (“Bueno, es domingo y de madrugada en Orem, Utah”), así que espero hasta el día siguiente… cuando tampoco contestaron. Ni al tercero ni al cuarto. Ni al quinto. ¿Al sexto? Tampoco. ¡Al séptimo! Al séptimo día (cual Dios después de la creación) y trás el envío de 4 emails identicos, el narrador se dispuso a entrar en el chat para pedir explicaciones de porqué narices tardaban tanto tiempo en responder un mísero email. Y cual fue la sorpresa que directamente desde el chat contactaron con el departamento de abusos… y ¡oh, sorpresa! habían contestado al email. “Y a los anteriores también” ¿Cómo? “Sí, es que no llegaban los emails de contestación” ¿Y usted se queda tan tranquila, pedazo de incompetente? ¿Sabe que no llegan los emails (porque el staff del servidor lo sabía) y se queda sentada tranquilamente? ¡Qué poca vergüenza!

El final de esta historia, es un final feliz. A los dueños les prometieron la devolución del dinero (la parte correspondiente) y buscaron otro servidor que funciona mucho mejor, tiene mejores reviews y parecen ser lo suficientemente competentes como para anunciar todo por adelantado. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Bueno, no. Los del antiguo servidor todavía no han devuelto el dinero a sus dueños y tampoco han dejado que se transfiera el dominio principal de la cuenta. Pero ¡ánimo!, estamos en la web 2.0 y en estos tiempos hasta los cuentos clásicos se actualizan con novedades.

Moraleja: JAMÁS contrates un servidor con Bluehost. Nunca. Never. Hazlo mejor con otro. De momento la recomendación es HostGator, con críticas mucho mejores. Y es que Bluehost Sucks… ¡anda que si ‘sucks‘!

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