Siempre hay una historia detrás. Detrás de los niños, de los ancianos, de los hombres, de las mujeres, de los perros, de los gatos, de los discos, de los libros, de las pelÃculas, de los edificios, de los monumentos, de las carreteras… de los puentes. Nunca deberÃamos de olvidar esas historias, ya sean buenas o malas. Al fin y al cabo, son las que nos definen como personas.
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HCC
7 Febrero 2009 a las 21:38 pm
Ya me explicarás esta entrada porque soy corto de entendederas. O si no, ¿cuál es la historia del puente, que te ha lanzado hoy a escribir?