Por fin ahora sé lo que siente cuando no te dan clase en el idioma que tu has elegido. No es lo mismo defender la postura de la libre elección del idioma en la enseñanza de boquilla que cuando lo sufres. Resulta que al profesor de una asignatura, imparte toda la docencia en valenciano, pese a que las clases deberían de ser en castellano.

En mi caso, entiendo perfectamente el valenciano y puedo seguir una clase que se dé en esa lengua sin ningún problema. Pero claro, yo soy de Valencia. Y en mi universidad hay gente que no es de Valencia. ¿Y que pasa con aquellos que en su vida han dado valenciano? Eso es lo que me ha tenido las dos horas de clase dándole vueltas a la cabeza y cabreándome cada vez más.

Aquel que es de Albacete, Teruel o Murcia no tiene por qué saber valenciano, sin embargo un profesor les exige saberlo para poder aprobar su asignatura (mejor dicho, para poder comprender la asignatura), y no hay derecho a eso. Es una falta de respeto hacia todas las personas que no saben valenciano. Su futuro académico se ve relativamente comprometido por el hecho de ser de fuera de la comunidad autónoma. Es decir, no tienen las mismas oportunidades que los que sí que son de la Comunidad Valenciana. Y ni hablamos de los posibles Erasmus que puedan haber, que estarán alucinando en colores.

Un día que este lo suficientemente cabreado, empezaré a hablar al profesor en inglés. Cuando me pregunte que porque hablo en inglés, le diré que hago como él: hablo en el idioma que me da la gana sin importarme si hay alguien que no me entiende. Y ojalá el que no me entienda sea el profesor.

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