Después de una semana en Nueva York, retomo el blog con varios temas que me gustaría tocar respecto al viaje. El primero, por ejemplo, podría ser el tema de la seguridad en la ciudad de Nueva York.

En NY, pese a estar llena de gente todos los días a todas horas, la seguridad es máxima. Y no solo me refiero al terrorismo, si no también a la seguridad ciudadana en general. Caminar por la calle es sentirse seguro. Ir en metro es sentirse seguro. Se ven policias, pero no tantos como para crear por si solos esa sensación. Quizá si le sumas las personas que a las 2 de la mañana siguen en la ventanilla de cualquier estación de metro, y a la gente con pinta ‘normal’ que a esas horas (y a cualquier otra) viaja en metro, hace que tu sensación de peligro se reduzca al mínimo. Es decir, no hay ningún problema en pasear a las 3 de la mañana por NY y su metro: te sigues sintiendo seguro.

¿Más seguro que en España? Indudablemente. En España no puedes pasear por el centro de cualquier ciudad sin cierto temor. Nuestra sensación de seguridad es muchísimo menor. Quizá somos conscientes de la falta de policías, o quizá es que por la calle a ciertas horas hay mucha menos gente.

Pero la paradoja está ahí: te sientes más seguro en una ciudad extraña que en tu propia ciudad.

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