Desánimo
El desánimo invade la polÃtica. Un gobierno que hace lo que quiere, y una oposición que hace de todo menos oponerse al gobierno. Unos ciudadanos más preocupados por el Giro (el Giro, que hace siglos que no interesa a nadie) que por el bienestar de sus conciudadanos. Al menos, algunas conciencias ya se van despertando ante la crisis que tenemos encima y que cada vez pinta más oscura.
Durante estas semanas o meses, me he dado cuenta de una cosa. Algo que, pese a que algunos lo nieguen, es un hecho innato. A los polÃticos solo les importa ellos mismos. Ni el paÃs, ni la sociedad, ni siquiera su propio partido: solo ellos. Solo buscan mantener su sueldo de parlamentario o su sueldo dentro del partido polÃtico de turno. No perder su coche de lujo, su chófer o sus comidas y cenas pagadas por grandes empresarios españoles. Su mente está compuesta por la palabra ‘YO’ concatenada y enlazada hasta el infinito.
Cierto es que parece que hay ciertos polÃticos que no son asÃ. Algunos luchan desde su posición porque España sea un paÃs mejor. Aparentemente y ante la sociedad, forman lo que se conoce como polÃticos “honestos”. Mentira. No dudo que antepongan sus ganas de cambiar las cosas frente a los intereses personales, pero llegado el momento (un momento de crisis personal o social), no dudarÃan en ponerse primero a sà mismos. Y pese a que en algunos todavÃa no haya sucedido eso, estoy seguro de que lo harán. Cómo no lo van a hacer si son polÃticos.
El desánimo me invade. Y no es porque esto no lo conociera ya. SabÃa que clase de gente son los que nos dirigen, o pretenden hacerlo algún dÃa. El desánimo viene a mi porque me he dado cuenta de que no es posible cambiar las cosas. Al entrar en polÃtica, se entra en su juego. No se puede escapar, es como una espiral. Entras, y no te importa nada. Solo yo, yo, yo, yo.
Foto | Compound Eye








