Abandonen el barco
El PP parece el Titanic. El barco se dirige hacía un gran iceberg pero nadie lo ha visto todavía. Bueno, algunos sí que lo han visto. Por ejemplo, Ángel Acebes.
Ángel Acebes ha decidido ir pidiendo el bote salvavidas para cuando el iceberg llegue, subirse en él y evitar el desastre. De momento, ya ha dejado la secretaría general del PP, pero aún mantiene el escaño en el Congreso. Evidentemente, Acebes no se siente cómodo en este nuevo partido que se está formando. Un partido blandito, que sea “simpático para los nacionalistas” (Feijoo dixit), que esté plegado al PSOE en los asuntos importantes para no ser acusado de antidemócrata, una oposición sin oposición, un cúmulo de diputados sin nada mejor que hacer que chupar del bote, con propuestas escasas, y con su líder apareciendo solo los sábados y fiestas de guardar.
Se le puede acusar a Acebes de muchas cosas. De hecho, los progres lo hacen. Desde mentiroso hasta miserable. Pero, ¿por qué?. No es por el 11-M o por la guerra de Irak. Es por ser una de las cabezas visibles del PP, uno de los pocos que nunca se ha mordido la lengua al decir lo que pensaba; por defender lo que los votantes de su partido siempre han defendido: la libertad, una España unida y una economía liberal.
Así pues, el PP y sus simpatizantes se deben de sentir preocupados. No por la marcha de Acebes, sino porque este hecho demuestra el rumbo que está tomando el partido. Uno muy malo que nos dirige a un iceberg al que llegaremos en las elecciones europeas de 2009, y que se acabará de hundir (sin nadie lo remedia) en marzo de 2012.






