La buena voluntad
Otegui ha reconocido su error. Admite que “el error de Batasuna fue dar a entender que el dolor de los otros nos era igual” (ver).
Y el inefable Pepiño Blanco dice que “me parecen bien los procesos de arrepentimiento” (ver)
Que bien. Que bonito. Que bueno es Otegui. Que buena es Batasuna, o lo que es lo mismo, que buena es ETA.
No, señores, no. Arrepentirse de esa forma es una burla. Y que el secretario del PSOE reconozca el buena gesto, es un insulto.
El único arrepentimiento de ETA-Batasuna que me vale es el pedir perdón a las víctimas y a sus familias con las palabras “Pedimos perdón por asesinar a vuestros seres queridos. Nos arrepentimos profundamente y queremos que la justicia nos de nuestro merecido”. Solo en ese caso, el arrepentimiento será auténtico.
¿Lo demás? Patrañas.







